Mi pensamiento se lo lleva el viento
como una nube solitaria al atardecer,
es inquieto y siempre está moviéndose
como ave migratoria,
se para en los lugares más difíciles
sin saber porqué,
pero un día encontró por casualidad
un río en el paraíso
y allí quiso parar a descansar,
parecía que había hallado
una buena razón para quedarse
y allí se estableció,
una figura de pelo negro
hechizó a mi pensamiento,
no me obedecía, sólo a ella.
Un día volvió mi pensamiento,
dijo haber conocido a una morena
de ojos grandes y negros,
de sonrisa tímida
y figura colosal,
que sentía mucho dejarme
pero que lo debía comprender.
Tenía un pensamiento,
pero ahora sólo me queda su recuerdo,
pues abandonó mi cabeza
por un río en el paraíso.
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