En el cielo sólo hay estrellas,
aquí en la tierra,
donde viven esos
que se llaman personas,
es donde anidan
todas las desgracias posibles,
las que no, las inventan.
La envidia es una de ellas,
está muy extendida,
sobre todo en las llamadas personas,
su cura es muy difícil
pues una vez llega dentro
se reproduce vertiginosamente.
La hipocresía es otra desgracia,
pero esta se disfraza bien,
en forma de falsa sonrisa,
y el remedio es muy sencillo,
ser transparente.
La desconfianza,el miedo,
el deseo de lo ajeno, etc
son otras desgracias.
Por todo eso, si yo fuera moneda,
me apartaría de vuestros bolsillos
porque no soy mio
pero tampoco os pertenezco.
Si yo fuera viento, volaría,
tan lejos, que al darme cuenta
estaría en otro mundo,
donde la gente
se comportaran como personas,
las personas fuesen
mucho más que hermanos
y los humanos
aprendieran a querer al mundo
como otros ya lo quieren.
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